Para empezar con el lunes
desde la lentitud de los buses extraurbanos hasta el estado alcohólico del
supuesto jefe de mi hermana. Quiero hablar de todas las citas labores y no
laborales que se han quedado en un limbo existencial que no podre sanar jamás mi
voz ha perdido fuerza y será lo más triste que sienta en estos días.
Por otra parte el supuesto
jefe de mi hermana la ha hecho viajar unas 35 veces a su oficina con la lenta
esperanza de firmar contrato ella ha trabajado los últimos meses ad honorem
algo común en la familia mi padre trabajo así unos años para conseguir que lo
contratarán. Algo que no me parece mal porque se ha hecho siempre lo que se
puede. Pero este caso es diferente el supuesto jefe (Lo llamaré de ese modo
para no ofrendar más palabras a estas páginas) tiene un mes de no presentarse a
su trabajo su función es contratar maestras y crear grupos estudiantiles para
aprender a leer y a escribir, siempre que hablo de aprender a leer y escribir
recuerdo a mi abuelo, todas las tardes se iba a la montaña a leer y al regresar
traía en su rostro nuevos vocablos en su mayoría de paz, después recuerdo a mi
hermana con sus libros de ciencias, estudiando cada parte de algún animal
desconocido en el occidente solo conocemos a las vacas y a las ovejas en algunas
ocasiones a los caballos, porque si se ve una culebra es de mala suerte y hay
que ponerle la bota. Siempre buscamos el paraíso y los animales mitológicos,
pero siempre ha sido lo mismo vivir del asombro, por lo tanto para mi hablar de
aprender a leer o escribir, ah sido hablar del comienzo de todo y de todos, del
sentimiento y del poema. Para Marilú percibo que es lo mismo ella también era
una posible maestra de enseñanza de lectoescritura, ella vive en Buena vista
una aldea cercana y todos los días desde que se le pidió sus documentos ha
bajado de la montaña a presentarse para firmar contrato, todas las mañanas ha
variado las horas el vestuario, la cara el gesto pero sigue teniendo la misma
rutina; la misma esperanza dibujada en la cara, de encontrar sentado planchado,
con actitud positiva sonriente al supuesto jefe, ha de ser triste decepcionarse
todos los días y con la misma persona, le tengo miedo a las decepciones, le
tengo miedo a muchas cosas, y cuando pronunció miedo este se vuelve gigante y ya
no respeta ni al asombro.
Me he frotado el rostro
para comprender tantas realidades para imaginar conceptos lógicos y ancestrales,
desconozco tantas cosas que a veces solo intento cerrar los ojos para no robar
más luz.
Es muy difícil que alguien
que jamás ha leído o a intentado
hallarle figura a las letras tenga tanta
confianza como para perdonar cualquier error a si sea algo que todos conocemos
esa enfermedad tan común que ha de considerarse parte del entorno ha de verse
como un niño pequeño, el alcoholismo.
Ireno por ejemplo se mudó
a tierra fría hace unos ocho años, se había convertido en algo así como
patrimonio de la comunidad al igual que Marilú (Hablando sobre la rutina) todos los días del año se le vio de su casa a
la cantina, de la cantina a su casa algo tan ordenado y monótono que en
ocasiones asusta.
Desde que los niños de la
comunidad lo adoptaron como tío Ireno siempre ha tenido la misma costumbre, la
gente lo saluda le dan un traguito un dulcito o a veces lo invitan a almorzar
sus hijos están viviendo en EE.UU es muy triste irse de su país y que las
remesas no se vuelvan casas de concreto sino botellas de indita, es muy triste
que su hijo el grande quiera venirse al entierro de su padre porque quiere
despedirlo pero no tiene papeles y si se viene es difícil que vuelva a pasar y ahí está de nuevo la pobreza
tomando forma de hombre atando como lazos. Y esta tarde han sonado las
trompetas los trombones, los redoblantes ha de ser triste ser cantor en los
funerales especialmente en los entierros de pueblo, ha de ser triste ser una
voz entre la montaña sin que nadie te escuche, pero cada día que reviso la
historia del día en los periódicos pienso en mi país como un Ireno e Higinio así
se llama el supuesto jefe, pienso en un estado ebrio que deja morir abusadas y
quemadas a sus niñas que deja morir a los policías en balaceras y en sus libros
enmohecidos que nunca salen de las cajas para la distribución pienso en su
única voz de letras en un Miguel Ángel exiliado en una raíz que se olvida, y a
veces guardo pequeñas esperanzas que se llevan los deslaves o en los poemas que
los niños de las escuelas rurales recitan y todos olvidan hasta ellos mismos,
pienso en el estado amnésico al que me ha tocado vivir, pienso en Ireno y su
muerte anunciada y amada por la mayoría, porque si yo muero ahora jamás
disfrute la vida, pero Ireno murió héroe porque
la ebriedad es parte de nuestra nación.
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