19/9/17

Y yo me puse a pensar él no es gente pues...

Se puede vivir sin luz, uno prende una llama y todo lo alumbra hasta la montaña más alta, se puede vivir sin aire uno a uno nos soplamos el rostro para darnos vida, se puede vivir sin calor, porque podemos darnos pequeños golpes en la espalda hasta sentir la fuerza, eso hacia mi abuela cuando mi abuelo tenia fiebre y frío le rodeaba la espalda con su cuerpo y después con los pequeños golpes suaves y delicados él se sentía mejor, se puede vivir de tantas maneras, se puede escalar volcanes cargando a nuestros amigos, pero sin agua ahí si que no se puede vivir -usted-, ahí todo encuentra un limite, la pared se acaba ya no hay mas casas en el callejón se puede vivir de distintas maneras pero no sin agua, sin sus cuatros fuerzas, sin su vida, cuántos arboles se necesitan para tener la fuerza del agua, todas las montañas del mundo hay mas arboles que agua pero que tristeza sentí cuando fui a Nentón es un pueblo de Huhue como a unas tres horas de ahí esta Linda Vista un pueblo sin agua,  ahí conocí los tinacos mas grandes del mundo pero también la tristeza más sobre humana, qué soy me pregunte y me di pequeños golpes en el pecho, la tristeza de linda vista alcanza a mover los espacios que uno pensaba que estaban muertos, pero sabe porque es una de las escenas mas tristes, los niños deshidratados, el agua cada dos meses, los caminos que los hombres han olvidado. 

Yo si pensé que el señor ese, iba a venir, cuando los del caserío de Las Flores allá en San Marcos se reunieron para arreglar el camino, hace 9 años cuando hicieron el asfalto, fue porque  el presidente de ese tiempo iba, como me acuerdo lo que me contaron, desde las cuatro de la mañana estaban barriendo la carretera y desde la entrada de San Pedro hasta las Flores, el pueblo estaban regadas las buganvilias esperando los pies, del presidente ni que fueran santos sus pies,  a mi que cómo me costo conseguir un día un ingrato ramo de buganvilias, le voy a contar mi abuela tenía 95 años y le tomo cariño o no sé que a esas flores pero como las quería y yo de wiro con la ilusión de ver contenta a mi abuela, ella un día se puso triste, no estaba enferma no le dolía nada solo estaba triste y quería las mendigas flores, la tristeza también es enfermedad  un día me dijo mi tía Jacinta que era algo con lo que todos habíamos nacido solo que unos la sentíamos más y otros casi nada, a saber le dije, y como camine ese día desde las cinco de la mañana buscando las flores, intente arrancarlas de una casa donde sabia que no me regalarían ni un pétalo y claro solo me echaron a los chuchos, qué sabe uno cuando es wiro, qué piensan los abuelos cuándo tienen más de 90 años, pero como sufrí, ese día me puse a pensar que todas las casas del mundo deberían tener flores que cuelguen como las esas buganvilias, que la gente debería tener corazón de buganvilia para florecer tan lindo.

Pero mire pues, que nada más nos hicieron que venía el señor ese,  que hay que limpiar el camino los niños bien cambiaditos ah! yo ese día no me bañe, para que, si ya sabia, todos estaban bien contentos que verían de cerca a ese señor y otros mandaron recargas de saldo para que subieran las fotos al Internet y que le escribieran agradecimientos, ah! yo ese día no tenía saldo, para que si ya sabia. 

Tres días antes de la fiesta, vinieron al caserío unos tipos bien trajeados con sus pantalones negros y me preguntaron cuáles serian los lugares donde estaría el presidente, me pidieron que los llevara a los lugares como si ya fuera el día y faltaban tres días, les dije que ya habíamos hecho las pruebas y que el agua si servia, que por eso habían flores en cada chorro en cada esquina donde hay vena de agua, porque desde ahí empezaron algo asustados, saber usted si ellos habían caminado tierra de pueblo, mi papá decía que había lugares que los hombres olvidaban y caminos que solo pisarían las mismas personas durante unos doscientos años, hasta que cambiaran los tiempos, yo no sé usted, pero yo los lleve como ellos quisieron, venían armados, yo sé de eso -.usted- así que no me dio, miedo. 

La marimba que se trajo, nos salio bien cara, se nota cuando es una buena marimba, hasta la gente que no le gusta se acerco y yo vi que movieron los pies con cierta nostalgia, ah usted pero claro, ese señor no vino, como a las 11 de la mañana todos se fueron dando cuenta que no venía, en la mañana se escuchaba la platica, yo pienso que va a venir del aire por eso pidieron el campo de fútbol, otros decían no el va  a  venir en carro, el salio de la gente humilde de la capital, decían, ah pero yo no dije nada, es que ya sabia, 
lo bueno fue que todos estaban contentos con la marimba y cuando tuve oportunidad y me dieron la palabra, agradecí a Ajaw por el agua, quien más que él,  mire  a toda mi gente, y me quede pensando, porque no vino ese hombre y acaso el no es gente pues- pero eso no se lo dije a nadie, solo a usted se lo cuento, y después de las flores y el agradecimiento, le pedí al pueblo que no pensarán tanto en ese hombre, que se había burlado de nosotros, que nos había engañado pero que nosotros estábamos contentos y que ya nos habían avisado que en el cantón de los Molinos, se había hallado otro pozo, tan hondo y puro  lleno de agua y con tanta fuerza de los arboles, que parecía retumbo, vamos a llevar el agua a quienes les falta dije, y se me llenaron a mi también, -así como a usted- los ojos de pura agua, usted se imagina, la gente, las flores y el agua, qué más queríamos, nada, ah! la marimba como sonó de bonito hasta las 4 de la mañana. 

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