Estos somos mi abuelo y yo. Sus ojos enormes, claros verdes como la naturaleza misteriosos como el musgo, su sombrero. Vamos a echarnos un trago mija me dijo el abuelo cuando lo tome de la mano, está bueno abuelito le dije y nos echamos a reír. Mi abuelo es el recuerdo más claro que tengo de la guerra " a mi me raptaron unos hombres y me llevaron a Quetzaltenango ahí al campo militar" eso nos contó mi abuelo cuando estaba más alentado ahora ya tiene noventa y uno y su memoria es como un rompecabezas al que se le han perdido muchas piezas, casi siempre que llegó a visitarlo no sabe ni quien soy, y me habla de la guerra, no de las armas sólo de la forma en marchar el 1, 2, 3, marchen nunca se le ha escapado de la memoria. Y el "firmes" es su favorito porque mi abuelo tiene la espalda más recta que mi presente . Es muy triste cuando empieza a llamar a la abuela y la grita y la llama pero ella no sabe responderle ella no está. Para mí abuelo nosotros vivimos en la cumbre porque es muy alto el lugar donde vivimos es a dos kilómetros de un volcán que duerme, ayer mis primos le hicieron una fiesta por celebrar su vida y el abuelo bailo más de quince minutos, toda la familia de mi abuelo son marimbistas y mi madre me contó que cuando ella era pequeña todos se iban a escuchar las clases de música que se daban en el pueblo porque mis tíos viven cantando , es muy lindo leerlo de ese modo; pero mi madre se fue de su casa a los diez años a buscar trabajo a la ciudad y no pudo jugar a ser marimbista como mis tíos . Mi abuelo fue a buscar a mi madre a Quetzaltenango cuando ella se marchó pero mi madre ya no quiso volver, ella nunca olvida la vez que el abuelo golpeó a la abuela y estaba borracho. Cuando mi madre regresó habían pasado doce años y entonces retomó la vida del campo pero jamás le interesó la música sólo recuerdo sus varios discos en vinil que el tío Moisés tocaba en un gran tocadiscos de madera, al cabo de un tiempo olvidamos que esa era la función de aquellos discos en vinil y los usamos de platillos voladores en aquel tiempo nos interesaba mucho pensar en los objetos volantes no identificados. Mi abuelo dice que vendrá a visitarnos a la cumbre el día en que muera porque aquí cerca está el cementerio es algo que me da mucha nostalgia y lloró, lloro amargamente porque como quisiera poner resistencia para que no se raptaran los militares al abuelo como quisiera quitarle un poco de su machismo de seguro manipulado y como quisiera que mamá volviera a jugar en su casa sin irse antes de los diez . Y entonces la vida parece esa caja oscura que va filmando tibiamente cada suceso, cada tristeza y el tiempo que no existe los va trayendo los va llevando, porque nada se va y nada se queda, porque todo transcurre sin salirse de la caja oscura que está filmando en miles de ojos, cada momento.
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