De vez en cuando el cielo habla su esencia. Saturno enreda su luz de anillos en mi techo este tiempo no es el mismo.
La angustia, el cielo disperso en nube, el suspiro de una nube que desde el cielo canta. Este invierno viene y aún no dice nada, este tiempo hoy y ayer, mi camino el silencio de sentir que guardamos silencio por costumbre; no por respeto. Veo y pienso, todo esto nubla mi aura, despego mi sol del pecho y lo elevo.
¡Qué nos sane la montaña!
¡Qué nos cante el agua!
¡Qué se vuelvan ramas nuestras manos y que por fin, aprendamos a volar.
Tome una tiza y escribí en el cielo, el nombre de la rabia en un poema, nadie comprendio la voz de la nube rompiendose en lluvia hasta que nacio el trueno, el valor disminuye cuando intentan cerrar nuestra voz, que no tiemble mi mano mientras escribo, que el sudor no empañe nuestra cara porque el cielo se canso de escribir; de día por ahora escriben las estrellas por la noche y yo ví pasar un cometa lo nombre sur y su rostro fue del sol en partículas de fuego.
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