21/1/21

Cartas a mí misma.

 De seguro lo seguís pensando, quizá podas sentir su abrazo en las horas hondas de la madrugada, te alegras, pensás en que ese sentir puede venir de alguna parte, de dónde preguntas como si te respondieras a vos misma. 

Tu padre agacha su rostro cuando te ve salir, le da miedo verte salir y para siempre. 

Después regresas cargando miles y miles de palabras te contentas, tu alegría parece momentanea pero segura y eterna. 

Intentas de nuevo la vida y la noche te permite encontrarla pensarla tejerla amarla, porque tu abuelo esta ahí con vos como si nunca se hubiera ido, ese día en que se fue lo recordas con tanta nostalgia pero ya no con nostalgia infantil sino que crees sentirlo te habla es él y te habla.  Y entendés que de eso se trata, no se ha ido por eso sentís su abrazo. 


Porque seres de amor enraizan su poema sobre nuestro cuerpo sobre nuestra vida y su amor, ese amor de ese tiempo de aquellos días aún permanece porque lo que no se puede ver permanece, vos pensas que el sol se ha ido pero nada es cierto de ese modo.  Tan solo me alimentan las estrellas sus cuerpos estrella lleno de luz lleno de vida, ser vida, alma vida, tiempo vida espacio vida, recuerdo vida, principio y origen. 




 


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