4/3/20

De cuando aún hay lugares...

Se acerca el ayudante del transporte público y me dice cuántos años me calcula seño como si de alguna manera mi respuesta le diera algun tipo de esperanza, unos 28 le respondo y se entristece de una manera brutal que intento corregir, no le digo tal vez no vi bien aparte quién podría calcular es muy arriesgado mire es de noche, etc, bla bla bla. Encoje los hombros y dice tengo veintitres pero es la vida seño, todos los días a las cuatro de la mañana comiendo mal, durmiendo poco los tres accidentes que tuve, mire mostrando su mano costurada, no se vaya a asustar, se hunde de hombros y comprendo lo dificil que es ser niño, joven ser humano en este país, me averguenzo un poco y pregunta sobre otros temas, le explico algunas cosas las comprende, las recibe su rostro cambia un breve instante, aunque de seguro sera igualmente la misma cuando al pasar del tiempo, se vea de muchos años menos pero ya no quiera estar y dónde estar? Entra la noche más fuerte, cada uno busca como llegar a casa, busca un refugio y la noche se hace oscuridad. Los niños que somos buscan luciernagas debajo de nuestras mangas, buscan algo diferente en nosotros, buscan luz y oscuridad.

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